CUÁL ES LA DIETA IDEAL PARA LA DIARREA?



 
La dieta es clave para paliar los efectos de la diarrea. Te explicamos cuáles son las medidas dietéticas que debes adoptar para esta molesta afección intestinal.
 

Se denomina diarrea al aumento en la frecuencia de las deposiciones (más de tres veces al día) acompañada de una disminución de la consistencia de éstas. A veces la diarrea puede contener sangre, moco, pus y alimentos no digeridos.

Dependiendo de la persona, esta patología puede ser leve y desaparecer en pocos días o durar más tiempo. En algunos grupos de riesgo, como los niños y los bebés conviene vigilar puesto que en ellos puede derivar a una enfermedad grave.

Si la diarrea se presenta derrepente y no dura más de dos semanas, se trata de diarrea aguda. Por el contrario, si dura más de dos semanas, se trata de una diarrea crónica.
 
Fisiológicamente la diarrea es un mecanismo defensivo del propio intestino que detecta algún elemento potencialmente peligroso e intenta, mediante un torrente de agua, expulsarlo vía anal lo antes posible, para protegerse y que este elemento perjudicial no sea absorbido. Y, en la mayoría de las ocasiones, es lo que sucede. Por este motivo, a no ser que sea estrictamente necesario, no conviene tomar ningún medicamento que corte de forma severa la diarrea porque, en ese caso, se habrá eliminado el síntoma, pero no la causa que lo provoca e, incluso, esa toxina o elemento dañino que está produciendo la diarrea, permanecerá más tiempo en el interior del organismo.
 
Es importante tener un cierto control de la alimentación durante el proceso diarreico y además evitar la deshidratación que, en diarreas importantes, puede producirse en horas, debido a las grandes pérdidas de agua y electrolitos.

QUÉ CAUSA LA DIARREA?
Existen muchas causas que originan la diarrea:
  • Gastroenteritis vírica epidémica, la más común y muy frecuente en personas que viven en grupos en común (escolares, trabajadores de la misma empresa, miembros de una misma familia, etc.).
  • Intoxicaciones alimentarias, la ingesta de alimentos en mal estado o beber agua contaminada que contienen determinados tipos de bacterias que provocan la diarrea. La mayoría de las intoxicaciones alimentarias están originadas por Salmonella y Campylobacter. Pero también existen otros microorganismos patógenos como el Staphylococcus aureus, la Escherichia coli, el Bacillus cereus o los Clostridium. La intoxicación alimentaria que se produce con mayor frecuencia y que se cobra millares de víctimas es el cólera, producido por el Vibrio cholerae, que contamina el agua que se bebe en muchos lugares y la convierte en no apta para el consumo.
  • Ingesta de medicamentos,  algunos medicamentos tienen, como efecto secundario, la producción de síntomas gastrointestinales. Los más frecuentes son los antibióticos y algunos medicamentos utilizados en tratamientos contra el cáncer. La ingesta abusiva y descontrolada de laxantes, y los antiácidos que contienen magnesio, también puede ocasionar diarreas.
  • Edulcorantes, la ingestión abusiva de edulcorantes artificiales, o el consumo de muchos chicles que contengan xilitol y otros polioles, o por el consumo de sustitutos del azúcar como el abedul, que es xilitol puro, producen diarrea por sus componentes laxantes.
  • Intolerancias o alergias alimentarias, son casos en los que existe una deficiencia de algún componente necesario para la correcta digestión de los nutrientes. Algunas de las más comunes son la intolerancia a la lactosa o al gluten.
  • Patologías del tubo digestivo, algunas patologías crónicas que afectan al intestino, como la enfermedad de Crohn, el síndrome del intestino irritable, la colitis ulcerosa, etcétera, suelen cursar con etapas de normalidad y brotes agudos de la enfermedad, donde la inflamación del intestino provoca alteraciones en su motilidad y funcionalidad, dando lugar a diarreas, alternadas con periodos de estreñimiento.
  • Enfermedades de la vesícula y páncreas.
  • Causas hormonales, por ejemplo el hipertiroidismo.
  • Estrés, ansiedad
  • Sida
  • Diabetes
  • Cáncer o tumores en el intestino.
  • Radioterapia
  • Intervenciones digestivas, entre las intervenciones digestivas, la que provoca más diarreas y de forma más crónica es la gastrectomía o resección gástrica. En estas intervenciones se deja inutilizada una parte del estómago con el objetivo de reducir así la ingesta de alimentos y conseguir una pérdida de peso en pacientes con obesidad mórbida resistente a otros tratamientos. Sin embargo, uno de los efectos no deseables es la diarrea, que ocurre en muchas ocasiones debido a la imposibilidad de digerir o absorber los alimentos que se ingieren.

QUÉ SÍNTOMAS TIENE LA DIARREA?
Los principales síntomas de la diarrea son:
  • Necesidad de evacuación intestinal inmediata
  • Heces muy blandas con gran contenido en agua
  • Heces malolientes
  • Dolor de cabeza
  • Debilidad
  • Dolor de estómago
  • Retortijones
  • Incapacidad de aguantarse sin ir al lavabo
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Intolerancia a la comida acompañada de náuseas y vómitos
Si un virus o bacteria es la causa de la diarrea, es posible que tenga fiebre, escalofríos y sangre en las heces.

La diarrea puede causar deshidratación, lo que significa que el cuerpo no tiene suficiente líquido para funcionar en forma normal. La deshidratación puede ser grave, especialmente en niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Cuándo se debería consultar a un médico por la diarrea?
Aunque por lo general no es perjudicial, la diarrea puede llegar a ser peligrosa o señal de un problema grave. Ponerse en contacto con el médico si se tiene:
  • Signos de deshidratación:
    • Reducción de la orina (menor uso de pañales en los bebés)
    • Resequedad en la boca
    • Ojos hundidos
    • Pocas lágrimas al llorar
    • Palpitaciones
    • Mareos
  • Diarrea por más de dos días si es un adulto. En niños, si dura más de 24 horas
  • Dolor intenso en el abdomen o recto (en adultos)
  • Fiebre por encima de los 38º C en bebés o 38,5º C en adultos.
  • Heces que contienen sangre o pus
  • Heces negras y alquitranadas
Si los niños tienen diarrea, no se debe dudar en llamar al médico. La diarrea puede ser especialmente peligrosa en los recién nacidos y lactantes.

CÓMO PREVENIR LA DIARREA?
Para prevenir la diarrea del viajero, se debe tener cuidado con la comida y bebida, y sobretodo en países en vías del desarrollo (África, Latinoamérica o Asia):
  • Usar sólo agua embotellada o purificada para beber, cocinar, hacer hielo y cepillarse los dientes
  • No beber leche ni tomar lácteos sin pasteurizar
  • Asegúrese de que los alimentos cocidos que coma estén totalmente cocinados y servidos calientes. Evitar el consumo de pescado y carnes crudos.
  • Evite frutas y verduras crudas sin lavar ni pelar
Otros consejos para evitar la aparición de la diarrea:
  • Lavarse bien las manos con agua y jabón:
    • Antes de comer
    • Antes de preparar los alimentos
    • Después de ir al sanitario
    • Después de manipular el dinero u otros objetos y al llegar a casa
    • Después de tocar los alimentos, especialmente la carne cruda
  • No dejar la comida cocinada fuera del frigorífico mucho tiempo
  • Descongelar la comida en el microondas
  • Lavar los platos con agua y jabón si se ha depositado en ellos carne cruda
  • Lavar la vajilla bien después de comer
  • Hacer las necesidades en un lugar seguro

CUÁL ES LA DIETA IDEAL PARA LA DIARREA?
Cuando una persona sufre diarrea, su alimentación debe cambiar de inmediato. Ante un proceso diarreico, las medidas dietéticas que se debe adoptar son:
  • No tomar alimentos con mucha fibra dietética (salvado, ciruelas secas, frutas secas en general).
  • No tomar alimentos flatulentos.
  • Dejar de lado los alimentos muy especiados, salados o azucarados.
  • Evitar los alimentos o bebidas con edulcorantes artificiales.
  • Evitar los alimentos grasos.
  • Evitar las bebidas con cafeína (café, té, colas)
  • Evitar bebidas líquidas refrescantes y con gas.
  • Evitar las bebidas con alcohol.
  • No ingerir grandes cantidades de alimentos.
  • Vigilar la hidratación desde el primer momento. Es clave el aporte de líquidos hiposódicos desde las primeras horas, con frecuentes ingestas aunque sean de poca cantidad. Se recomiendan suero hiposódico adquirido en farmacia (sobres diluidos en 1 litro de agua) o limonada alcalina casera recomendada por la Organización Mundial de la Salud (1 litro de agua fría hervida previamente, 1 pizca de bicarbonato, 1 cucharadita de sal, 9 cucharaditas de azúcar y zumo de 1 o 2 limones), en caso de hipertensión consultar con el médico.
Para paliar los efectos de la diarrea, y evitar que vaya a más, se debe comenzar con una dieta líquida, esta dieta es segura para personas con diabetes, se debe realizar por un corto período de tiempo (24 horas) :
  • En los primeros momentos, si la diarrea va acompañada de vómitos, que es lo más habitual, puede que sea imposible tomar nada por la boca. Lo primero que debemos hacer es hidratarnos. Para ello se recomienda el suero hiposódico o la limonada alcalina casera que deberemos ir tomándolo así:
    • Tomar una cucharilla de postre de líquido cada diez minutos.
    • No tomar más cantidad, a pesar de que se sienta mucha sed, porque puede derivar en nuevos vómitos.
    • No dejar de tomarlas en ningún momento, ya que el riesgo de deshidratación es muy grande.
  • Si la diarrea es muy intensa y durante algunas horas no podemos beber nada porque lo vomitamos, habrá que buscar la manera de hidratarnos a través de otra vía y para ello necesitaremos ir al centro de salud u hospital.
  • Si los vómitos ceden y podemos ir tomando líquido por la boca, en estos primeros momentos entramos en la etapa de tolerancia. Única y exclusivamente tomaremos líquidos, y no cualquiera. Los más adecuados son: agua, jugos de fruta sin pulpa (jugo de uva, jugo de manzana filtrado, jugo de arándano), caldos (caldo desgrasado o consomé), té con limón y un poco de azúcar.
  • No consumir leche o yogur, jugo de néctar o pulpa (como el jugo de ciruela).
Pasadas las 24 horas y si se ha frenado la diarrea, se puede realizar la dieta siguiente:
  • Desayuno: Té con poco azúcar, tostadas de pan blanco, compota de manzana.
  • Media mañana: Zumo de zanahoria
  • Almuerzo: Un plato de arroz blanco cocido con un chorrito de aceite de oliva. Una rodaja de pan blanco. Una infusión con poco azúcar.
  • Merienda: Un zumo de fruta sin pulpa (de uva, de manzana o de arándanos).
  • Cena: Un plátano, 2 tostadas de pan blanco con membrillo. Una infusión con poco azúcar.
En días posteriores, podemos pasar a una dieta más sólida introduciendo poco a poco otros alimentos, la denominada propiamente dieta astringente.
 
Es bueno tener en cuenta que la persona suele encontrarse mal, muy cansada y sin ánimos para nada. Habrá que empezar por algún alimento suave, cocinado sin grasa (hervido, plancha, horno o vapor), que no tenga fibra, y en poca cantidad.

Los alimentos más adecuados son: arroz blanco, pasta no integral, pan blanco, patata cocida, zanahorias (bien cocidas o en puré), carnes magras (pollo, pavo, ternera, lomo de cerdo, jamón cocido), pescado blanco a la plancha o hervido, manzana (rallada sin piel, cocida o asada), plátano, limón, membrillo. También se puede ir incluyendo algún yogur natural sin frutas ni cereales añadidos. Y continuar con una buena hidratación (agua, limonada alcalina, suero oral, caldo desgrasado o consomé, infusiones, té).

Un ejemplo de menú de dieta astringente es la siguiente:
  • Desayuno: Té con poco azúcar, tostadas de pan blanco, compota de manzana.
  • Media mañana: Pan con membrillo.
  • Almuerzo: Arroz cocido con zanahoria, media pechuga de pollo a la plancha con limón, 1 rebanada de pan blanco, 1 plátano.
  • Merienda: Infusión con poco azúcar, 5 galletas maría (no tostadas).
  • Cena: Sopa de pasta, merluza hervida con puré de zanahoria, 1 rebanada pequeña de pan blanco, yogur natural.
  • Recena: Infusión con poco azúcar, biscotes (no integrales) con jamón cocido.

Una vez transcurrida esta fase, se va tendiendo hacia la normalidad y se introduce fibra, poco o poco, para ver qué tal sienta. Siempre de forma progresiva, sin prisas, y dejando para el final los alimentos más agresivos como son las legumbres enteras, las ensaladas, las frutas crudas, los cereales integrales y la leche.

En la alimentación del paciente que sufre una diarrea, es importante tener en cuenta que:
  • Tras una diarrea es frecuente un cierto periodo de estreñimiento, que no es tal. Se ha producido una lavativa en el intestino y hasta que este vuelva a funcionar con normalidad pasará un tiempo. Si tenemos mucha prisa y tomamos demasiada fibra, este intestino tocado puede volver a recaer.
  • En los procesos diarreicos, debido al torrente de agua desplazado hacia el final del intestino, la flora que habita en el colon desaparece en gran parte al ser arrastrada por la diarrea. Para reponer esta flora, es bueno tomar yogures. Si estos poseen mayor cantidad de microorganismos, serán más efectivos, pero cualquier yogur que necesite frío para su conservación, posee microorganismos en su interior que lo convierten en un alimento probiótico, es decir, que aporta flora intestinal.

CUÁL ES EL TRATAMIENTO DE LA DIARREA?
El tratamiento depende del diagnóstico y de la gravedad de la diarrea.

Si es leve basta con administrar abundantes líquidos para compensar la pérdida de líquidos y minerales bebiendo agua mineral o infusiones, y con una dieta adecuada durante unos días.

Sin embargo, si la diarrea es muy fuerte e intensa, incrementar la ingesta de agua no es suficiente. Si no puede retener la bebida por mucho tiempo, se aconseja introducir el líquido y los electrolitos por vía intravenosa en el centro sanitario. Por este motivo, en caso de diarrea intensa hay que acudir al médico.
 
Las diarreas de causa no infecciosa habitualmente requieren tratamientos específicos según el tipo de enfermedad. Como norma general no es aconsejable utilizar sin indicación del médico fármacos antidiarréicos ya que pueden complicar la evolución de la diarrea
 
El tratamiento natural de la diarrea supone la utilización de una serie de recursos naturales que sean capaces de prevenirla o aliviarla:
  • Arándanos: Sus propiedades astringentes son capaces de detener el exceso de deposiciones. Resulta muy eficaz para combatir las diarreas de carácter infeccioso y con presencia de sangre.
  • Probióticos: La ingestión de probióticos favorece la creación de una flora intestinal adecuada para controlar los microorganismos patógenos. Este tipo de suplemento resulta especialmente interesante cuando las diarreas se producen como consecuencia de la ingestión de antibióticos. Los probióticos pueden interferir en la medicación para enfermedades autoinmunes (SIDA, cáncer, lupus, etc.) No se deben tomar en el embarazo (consultar con el médico).
  • Ajo: La ingestión de suplementos de ajo ayuda a eliminar bacterias patógenas causantes de muchas diarreas. El ajo presenta contraindicaciones cuando se utilizan medicamentos anticoagulantes.

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