CÓMO AUMENTAR LAS DEFENSAS?


 
Existen una serie de medidas muy fáciles de adoptar que nos ayudarán a potenciar nuestro sistema inmunológico, descúbrelas aquí para evitar que nuestro organismo se enferme.

Existen muchos factores que pueden ocasionar un debilitamiento de nuestro sistema inmunológico, la ansiedad, la depresión, el estrés, el sueño insuficiente, etc., puede deteriorar varias funciones físicas, como la disponibilidad combativa de nuestras defensas inmunológicas. Tras ello, otras enfermedades como el cáncer, contagio por el HIV, la enfermedad inflamatoria intestinal y todas aquéllas que debiliten nuestro sistema digestivo, y la carencia de determinados nutrientes conllevan unas "defensas bajas". Además, el uso de determinados procedimientos médicos (cirugía y trasplantes) conllevan una medicación paralela para evitar el rechazo (lo que se consigue debilitando ciertas respuestas inmunitarias).
 
ESTAS BAJO/A DE DEFENSAS?
Aunque nos dé la impresión de que nos encontramos bien de salud, es posible que nuestro sistema inmunológico no esté al cien por cien. Estas pistas nos ayudarán a comprobarlo:
  • Siempre estás enfermo: Es el signo más obvio de inmunodeficiencia. Si se enferma con mayor frecuencia, es probable que el sistema inmunológico tenga dificultades a la hora de combatir gérmenes.
  • Problemas con la garganta: Es frecuente sufrir faringitis, carraspera persistente, afonía...
  • Cansancio: Sentirse fatigado de forma injustificada es una señal frecuente.
  • Fragilidad del cabello: Además de mostrarse débil y deslucido, hay mayor propensión a la caída.
  • Heridas que tardan en cicatrizar: Es un síntoma habitual cuando bajan las defensas, sobre todo en diabéticos.
  • Llagas y costras en la boca: Pueden deberse al déficit de ácido fólico y vitamina B12.
  • Dolores musculares: Son habituales en los brazos y las piernas.
  • Irritabilidad: Pueden darse cambios en el estado de ánimo más o menos importantes.
 
MEDIDAS PARA EVITAR EL CONTAGIO
La transmisión de virus y bacterias es mucho más fácil de lo que podríamos pensar. Para evitarlo, es conveniente aplicar estas medidas:

Lavarse las manos con frecuencia
Es la forma más sencilla y eficaz de prevenir las infecciones, ya que las manos son uno de los principales vehículos de trasmisión de las enfermedades (hay que tener en cuenta que los microbios pueden sobrevivir hasta tres horas sobre la piel). Por la misma razón, se aconseja no tocarse la cara con las manos, ya que las mucosas de la nariz, la boca y los ojos (conjuntivitis) son las zonas preferida por los virus y bacterias para "entrar" en nuestro organismo. Lavar las manos: antes de comer, antes de manipular comida, después de tocar animales, después de llegar de la calle o del trabajo y si hay alguna persona enferma cerca de ti.

Higiene de nuestros alimentos
Es importante también cuidar de la limpieza de nuestros alimentos. Lavar bien las verduras que se vaya a cocinar.

Limpiar los objetos compartidos
El teléfono, los pomos de las puertas, el mando de la televisión, el ratón del ordenador...Los virus también se depositan sobre los objetos por lo que, si hay alguna persona resfriada en casa o en el trabajo, hay que procurar no compartirlos con ella o lavarlos con una toallita desinfectante.

Cuidado con los estornudos
Un solo estornudo expande una gran cantidad de virus en un radio de dos metros. Si una persona ha estornudado cerca de nosotros, evitaremos que entren en la mucosa nasal nos sonamos suavemente con un pañuelo de papel lo antes posible.

Ventila tu casa
Abre las ventanas de todas las estancias de tu hogar a diario y durante 15 minutos como mínimo. De esta manera, evitarás la proliferación de microorganismos perjudiciales, especialmente si hay algún enfermo en casa.

Evita las aglomeraciones
El autobús o el metro en las horas punta, los grandes almacenes, etc., son lugares donde proliferan los virus y las bacterias. Intenta evitarlo acudiendo al trabajo a pie, si te es posible.

 
CÓMO AUMENTAR LAS DEFENSAS?
Para resistir mejor los envites de virus y bacterias es conveniente realizar una revisión a fondo de nuestros hábitos y prestar especial atención a aquellos que necesitan mejorarse:
 
CALIDAD DE VIDA
Tu cuerpo, además, necesita una serie de cuidados imprescindibles para disfrutar de una buena salud, tanto física como psicológica:
 
Dormir más de 7 horas
Durante el sueño, tiene lugar una mayor concentración de glóbulos blancos en la sangre, unas células que juegan un importante papel en la regulación de la respuesta inmunitaria. Si no se duerme lo suficiente, el cuerpo se debilita y se ve menos capaz de luchar contra los virus y las bacterias.

Controlar el estrés
Las personas estresadas son más propensas a enfermar. La tensión nerviosa, sobre todo si se padece de forma continuada, debilita las defensas. Para evitarlo se aconseja aprender a gestionar el estrés, reducir el consumo de estimulantes como el café o las bebidas de cola y dedicar un mínimo de 10 minutos a realizar una actividad relajante (yoga, taichí, ejercicios de respiración, meditación, etc.).

Hacer media hora de ejercicio al día
Practicar deporte de forma habitual (cualquier especialidad que se adapte a la edad y la capacidad de cada uno) ayuda a reforzar la inmunidad. Hay que evitar, sin embargo, el sobreesfuerzo, ya que puede provocar el efecto contrario. Si el ejercicio es al aire libre se consigue, además, despejar las vías respiratorias y eliminar toxinas a través del sudor.

Controlar el peso
La obesidad y el sobrepeso son un factor de riesgo. Las personas con kilos de más son más propensas a las infecciones. El sobrepeso altera el funcionamiento de la insulina, la hormona encargada de facilitar energía a las células para que no se debiliten.

Darse una ducha alterna
Los habitantes de los países fríos tienen la costumbre de darse, cada mañana, una ducha alterna con agua caliente y fría. De esta manera, se estimula la circulación sanguínea y linfática y se fortalece el cuerpo frente a los cambios de temperatura. Si no se tolera el agua fría, se puede intentar con agua templada.

Dejar el tabaco
El tabaco reduce la eficacia defensiva de la mucosa respiratoria, que se bloquea y deja pasar los virus sin apenas presentar resistencia.

No te automediques
No tomes antibióticos si no te los ha recetado el médico, ya que no siempre son eficaces y, si se abusa de ellos, pueden presentarse resistencias cuando realmente se necesiten.

Evitar los cambios bruscos de temperatura
Pasar del frío al calor intensos y viceversa debilita el organismo y baja las defensas, haciéndolo más propenso a sufrir infecciones. Es necesario, por lo tanto, no abusar de las calefacciones y vestirse "a capas", es decir, con varias prendas superpuestas para ir quitándolas y poniéndolas en función de la temperatura.

Mantén un buen grado de humedad en tu entorno
Las calefacciones resecan las mucosas de las vías respiratorias, por lo que debilitan el cuerpo frente a las infecciones. Para contrarrestarlo, utiliza un humidificador o coloca recipientes con agua sobre los radiadores.
 
MODIFICAR LA DIETA
No es ningún secreto, una buena alimentación resulta imprescindible para mantener inalterables nuestras defensas, pero ¿sabemos exactamente qué debemos comer?
 
Frutas y verduras
Las más eficaces en este caso son las que contienen carotenos (calabaza, zanahorias, pimiento rojo y amarillo, espinacas, acelgas, albaricoque, melocotón...) y vitamina C (cítricos, kiwi, tomate, ...). Aunque el número de raciones recomendadas de frutas y verduras es de cinco diarias, en esta época del año puedes aumentarlas hasta ocho.
 
Cereales integrales
Pan, arroz, pasta, cereales de desayuno...si las tomamos integrales nos beneficiaremos de su mayor cantidad de vitaminas del grupo B para aumentar las defensas.
 
Aceites vegetales y frutos secos
El aceite de oliva, de germen de trigo, de soja y de girasol, así como los frutos secos (avellanas, almendras, nueces...) son una fuente de vitamina D y ácidos grasos, imprescindibles para activar las defensas del organismo.

Pescado "Azul"
Los pescados azules son una gran fuente de vitamina D (necesaria en el organismo para aniquilar los virus y las bacterias malignas).
 
Un yogur al día
Este saludable alimento ayuda a mantener la flora intestinal y fortalecernos contra las infecciones.
 
"Antibióticos naturales"
Se trata de alimentos que refuerzan el sistema inmunitario frente a las infecciones. Los más activos son el ajo, la cebolla, el puerro, el jengibre, la canela, el romero y el hibisco.

Agua
La hidratación se vuelve muy importante. Consumir mínimo 10-12 vasos de agua por día para estimular el sistema inmunitario y expulsar toxinas.

TRATAMIENTO NATURAL 
Además de la alimentación, el uso de suplementos nutricionales con plantas medicinales adecuadas que contribuyan en la inmunidad nos ayuda a fortalecer nuestras defensas y no sucumbir tan fácilmente ante las enfermedades (enfermedades bacterianas propias del invierno, como gripesresfriados, faringitis, bronquitis, etc. y otras enfermedades contagiosas de cualquier época del año).
 
Entre las principales plantas, vitaminas y minerales para fortalecer el sistema inmune tenemos:
  • Aloe Vera: Posee propiedades (rico en vitamina C, betacarotenos, vitamina E, zinc y selenio) adecuadas para estimular el sistema inmunitario y aumentar las defensas.
  • Shiitake: Su contenido en lentinina le confiere propiedades antivirales y antitumorales. Fortalece el sistema inmunológico al estimular la producción de leucocitos al mismo tiempo que estimula la renovación celular. Se ha considerado muy adecuado para prevenir el crecimiento de tumores y para prevenir infecciones del aparato urinario y respiratorio.
  • Maitake: La utilización de éste hongo en combinación con el hongo Shiitake ayuda a aumentar las defensas. 
  • Ajo: El ajo es un "antibiótico natural" contra infecciones respiratorias y digestivas, es un alimento rico en vitamina B6, imprescindible para el buen funcionamiento del sistema inmunitario. El ajo presenta contraindicaciones cuando se utilizan medicamentos anticoagulantes.
  • Betacarotenos: Ayuda al sistema inmune al aumentar el número de linfocitos, o al aumentar su respuesta frente a los antígenos o cuerpos extraños que podrían perjudicar al organismo.
  • Vitamina A: Fortalece el sistema inmunitario, con lo que previene la aparición de muchas enfermedades microbianas. Resulta muy adecuada para prevenir la aparición de muchas enfermedades contagiosas, especialmente del aparato respiratorio: anginas, gripe, resfriados, faringitis, sinusitis, bronquitis.
  • Vitamina E: Esta vitamina aumenta las defensas, es necesaria para una correcta función de los linfocitos.
  • Vitamina C: Necesaria para la absorción de la vitamina A y E. Su ingestión puede ayudar a prevenir o mejorar muchas enfermedades. Su propiedad para aumentar las defensas se encuentra en estimular los leucocitos (las células inmunitarias) contra bacterias y hongos, y el interferón contra los virus.
  • Vitamina B9 (ácido fólico): Vitamina necesaria para la formación de células inmunitarias.
  • Probióticos: Los probióticos son organismos vivos que desempeñan un papel importante en la defensa del organismo (ayuda a mantener una barrera protectora contra microorganismos no deseados para mejorar la inmunidad) y en la regulación de la flora gastrointestinal, en especial los lactobacilos. Los probióticos pueden interferir en la medicación para enfermedades autoinmunes (SIDA, cáncer, lupus, etc.) No se deben tomar en el embarazo (consultar con el médico).
  • Jalea Real: Es vigorizante y regenerativo, produce una mejora en todo el organismo. Se le atribuyen propiedades inmunoestimulantes, antibacterianas y antivirales. Es capaz de inhibir el crecimiento de virus y bacterias muy conocidas, especialmente en lo que hace referencia al virus de la gripe.
  • Própolis: El "antibiótico de las abejas", siendo muy rico en compuestos bioactivos que le confieren propiedades antibacterianas, antivirales y antifúngicas. Remedio para mejorar la inmunidad y a prevenir el bajón de defensas.
  • Polen: El "superalimento", contiene una gran variedad de nutrientes beneficiosos para la salud, y puede desarrollar una acción revitalizante y reconstituyente. Ayuda a mejorar el sistema inmunitario y a mejorar el estado general del cuerpo.
  • Miel: Además de proporcionar energía y nutrición, tiene propiedades bactericidas, y es el mejor endulzante. La miel sirve como remedio si se tiene algún resfriado, tos o garganta irritada.  

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